Nuestra Casa
En los primeros años del siglo XX aparece en Latinoamérica
el estilo Art-Noveau, incluyendo el arte de la decoración y es
este precisamente su gran mérito: el acercamiento artístico
a la arquitectura y artes decorativas e industriales.
Nuestro inmueble, perteneciente a este estilo, fue construido en 1913 por una
de las figuras más importante de este movimiento en la isla, el
arquitecto catalán Mario Rotllant, que se convirtió en uno
de los más afamados por sus trabajos en cemento y yeso, por el
purismo de sus obras y por ser un agudo conocedor de este movimiento que
abrió nuevos caminos de la arquitectura cubana de la época.
Actualmente en La Habana quedan solamente unos 25 edificios clasificados dentro del
Art-Noveau que a pesar de haber sido criticado, como toda extravagancia,
sus construcciones dan a La Habana ese toque poético de principios
de siglo.
Curiosidad
La mayoría de las calles de la Habana Vieja deben sus nombres a algún personaje o
hecho extraordinario. La calle donde se ubica nuestra casa se conoce con
el nombre de Teniente Rey y tiene este nombre gracias a Don Felipe del
Rey y Boza, Teniente de Gobernador y auditor de guerra. El 1 de septiembre
de 1922, el Ayuntamiento acordó variar el nombre de la calle por
el de Brasil, en demostración de cariño hacia dicha nación
que el día 7 de aquel mes y año celebraba el centenario
de su constitución como pueblo independiente.
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